01. Pelayo y Alba

/ noviembre 15, 2018/ Microtoria, Pies Descalzos

Pelayo estaba jugando en el parque cuando Alba se acercó con una pelota de fútbol en las manos. Pelayo jugaba solo, como siempre, y apartado de otros niños.

Alba, por su parte, había llegado nueva al barrio y todavía no conocía con quién debía juntarse para jugar. En su inocencia se acercó a Pelayo.

⏤Hola, ¿juegas?

⏤Contigo no ⏤le respondió.

Alba se quedó sorprendida, incluso dolida, por la brusquedad de Pelayo y se marchó. Pronto encontró otros niños más dispuestos a jugar a la pelota con ella.Al día siguiente, Pelayo seguía solo y Alba no pudo evitar la curiosidad y volvió a acercarse.

⏤Hola, ¿por qué estás solo?

⏤Mi madre me obliga a estar en el parque. Lárgate, quiero estar solo.Alba obedeció, pero al día siguiente volvió con una nueva pregunta en el tintero. Era como un juego.

⏤¿No tienes amigos?

⏤No los necesito.

Alba volvió a marcharse y pasó el resto de la tarde saltando a la comba con unas niñas.El cuarto día fue el último en el que Alba se acercó a Pelayo.

⏤¿Qué estás haciendo? ⏤le preguntó, ya sin demasiadas esperanzas en que se convirtiera en su amigo.

⏤Veo cómo pasa el tiempo.

Alba se asomó por encima del hombro de Pelayo y vio una rama en el suelo clavada, había una marca a la que la sombra del palo todavía no había llegado. Parecía que Pelayo estaba midiendo el tiempo que faltaba antes de que pudiera marcharse del parque.

Alba no le dijo nada más ni volvió a acercarse a él, poco a poco, tarde a tarde, la presencia de Pelayo solo en el parque se le hizo monótona y habitual, jugar con los otros niños hizo que se olvidara de él.Pero, un día, ya pasado unos meses, Pelayo no estaba.

Alba fue la única niña que se percató de su ausencia y se acercó al lugar donde él solía sentarse. Se preguntó por qué no había ido hoy Pelayo al parque y clavó una rama en la arena e hizo la marca lejos del palo, más o menos como lo hubiese hecho él.

Miró un momento al sol y sonrió, luego se marchó para jugar con el grupo, preguntándose si por fin su madre le había dejado no salir al parque y esperando que no fuese así, esperaba volver a verle y se prometió que cuando volviese Pelayo al parque, le preguntaría cualquier cosa.

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