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7. ¿Y si mi nuevo compi es más limpio que yo?

Te despediste de las gallinas, jurarías que una te había guiñado el ojo. Te sacudiste el pantalón a la altura de las rodillas, debías estar presentable: habías llegado al pueblo de tu madre. El cielo comenzaba a aclararse cuando recordaste que ya era lunes y, probablemente, deberías estar ya de camino al trabajo. No tenías…